José Antonio Rojas, coreógrafo incansable, continúa buscando el toro de ojos candentes que resulta ser la danza; embriagado por los ritmos caribeños, lucha día a día por seguir llevando al venezolano un poco de su experiencia como artista
Fedora Freites
“La vida cotidiana me nutre”… José Antonio Rojas
José Rojas, alias “el flaco”, como le conocen sus amigos y familiares, es coreógrafo de danza contemporánea, profesor de yoga, bailarín y recientemente, comenzó su incursión en el medio teatral como director de escena con la obra infantil “Tres caminan por el mundo”, pieza que se presentó a mediados del mes de julio en el Teatro Teresa Carreño. Su talento lo llevó a recibir hace tres años, el máximo homenaje internacional que se puede obtener dentro del área.
“En 2004 gané la Nueve MASDANZA, el certamen coreográfico más importante de Europa. Fui seleccionado entre 220 compañías provenientes de diferentes partes del mundo por el trabajo Profesión, que se llevó el Premio del Público, máximo galardón del evento”, relata el bailarín de 37 años de edad.
Asimismo, cuenta que este año piensa postular Mínimos, montaje que estrenó el año pasado en Mérida y del que se encuentra bastante seguro.
Doce MASDANZA, es la convocatoria de este año: “el proceso es muy duro porque de los 220 grupos que aplican de todos los lugares del mundo, sólo seleccionan a diez. Mínimos es un trabajo que cumple con todas las exigencias y, que estoy seguro, llegará con el grupo de finalistas”, comenta este riguroso caraqueño.
Al ignorarme, te ignoras
—¿Qué inspira a José Rojas?
—La vida cotidiana me nutre como coreógrafo. También es cierto que el folclore es una gran fuente de inspiración en los trabajos que hago.
—¿Cómo enriqueció el baile folclórico al coreógrafo?
—De muchas maneras, porque la danza contemporánea trabaja la melodía, pero no lo rítmico, que es justamente lo que provee el folclore.
—¿En qué se centra su búsqueda?
—Quizás en el ir a la esencia de las cosas. No sólo trabajar la forma, sino reflexionar sobre ese espacio que es el escenario y su relación con el ser.
—¿A qué países ha llevado su trabajo?
—A varias ciudades de España, Italia y Francia. Ahora estoy realizando un trabajo en Bélgica, con mi actual agrupación Caravana Danza Teatro.
—¿Reconocimientos en Venezuela?
—Ninguno. La realidad es que el hacedor de danza en este país es muy maltratado.
—¿Quizás el Estado venezolano todavía desconoce muchas cosas sobre nuestros talentos?
—Es muy probable. Puedes ignorarme todo lo que quieras, pero mi trabajo siempre estará allí. Al ignorarme, te ignoras.
—Ante esta realidad, ¿cómo se mantiene un coreógrafo de danza contemporánea en Venezuela?
—Trabajamos como unos locos. Yo, por ejemplo, laboro como director de la institución de yoga que funciona en la Cuadra Gastronómica.
—¿Cómo está la movida coreográfica en Venezuela?
—Se están haciendo cosas interesantes. Contamos con gente talentosa que continúa dando lo mejor de sí. Ésta, es una carrera de resistencia, no solamente física, sino también espiritual.
Entrevista realizada en 2007 y publicada en la 1era edición impresa de Estilo Baile (página 19)